La Aventura del Autoempleo y los “Glaciares Campurrianos”

Cuando nació Pangea Proyectos en abril de 2012 y comenzaba la aventura del autoempleo no hubo duda que la primera actividad que llevaría a cabo serían “Los Glaciares Campurrianos”.

Fue la mejor decisión que pude tomar ya que la gran ventaja de ser profesional independiente es que TÚ ELIGES EN QUÉ VAS A TRABAJAR  en la mayor parte de las ocasiones. Entonces, comencemos con lo que más nos gusta. En mi caso me apasiona intentar transmitir lo bonito que es desarrollar y ver el mundo con “el ojo del geógrafo” como nos decían los profesores de la Universidad de Cantabria cuando estudiábamos GEOGRAFÍA. Por eso, el Taller Glaciares Campurrianos es una actividad que aglutina formación en geografía física (especialmente modelado glaciar), educación ambiental y rutas por el monte.  Pretende dar a conocer a foráneos y paisanos la comarca de Campoo, al sur de Cantabria, donde se sitúan algunos de los rincones más apartados y desconocidos de nuestra región.  La empresa, Pangea Proyectos, está dada de alta en el Registro de Empresas de Turismo Activo del Gobierno de Cantabria.

Taller de Trabajo Brañavieja

Taller de Trabajo Brañavieja

Al comienzo del taller se realiza un cuestionario y debate para que todos reflexionemos sobre la importancia de las montañas en nuestra vida. Comentamos nuestras respuestas y comienza la explicación sobre geología y geomorfología estructural primero pasando a mostrar dónde se situaban los glaciares en Campoo y cómo modelaron nuestras montañas. Para facilitar la comprensión del paisaje se emplean mapas, pequeños vídeos que muestran a vista de pájaro las montañas y fotos de los distintos elementos que visitaremos durante la excursión para poder identificarlos en el camino.

Una vez que ya nos hemos ilustrado sobre lo que veremos durante la excursión, la ruta se plantea como un juego donde todos los participantes deben ir con ojo avizor buscando evidencias de la existencia de los glaciares pleistocenos.  Son rutas muy sencillas  que se adaptan al grupo y, por ejemplo, la de 16 kilómetros la han hecho niños de 9 años sin problema.

Cuando echo la vista atrás me queda la experiencia de haber conocido a más de 350 personas en estos años y de haberles ofrecido la posibilidad de disfrutar de un día en plena naturaleza aprendiendo, haciendo grupo, superando límites que quizás nunca se habían planteado siquiera traspasar… os aseguro que el gusto es mío y que probablemente quien más haya aprendido sea yo.